Cuando era policia...

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Tarde mucho tiempo en contar y hablarle a ustedes mis seguidoras sobre una parte de mi pasado. Lo que viví durante esa época tiene que ver mucho en la mujer que me he convertido. Para muchas personas será una sorpresa, a algunos les gustará y a otros no. Solo mi familia y algunas amistades saben sobre esta vocación que ejercí para allá el año 1997. En ese año logré terminar mi bachillerato en Artes y Humanidades, concentración en Criminología en la Pontificia Universidad Católica en Ponce.  Mientras estudiaba, trabajé a medio tiempo como consultora de belleza para una  marca de cosméticos. En cuanto me gradué, rápido comencé el proceso de reclutamiento en la Policía de Puerto Rico. Fue muy fácil entrar, al menos para mi y otros compañeros que solicitamos y entramos con un titulo universitario. Aunque esto no nos dio las garantía de trabajar en una "división respetada", al menos gozamos de algo de privilegios y respeto. Complete el entrenamiento de la Policía en 3 meses, y no fueron nada de fáciles. Fueron meses de arduo trabajo, estudio diario, practica de armas y tácticas, comer mal y dormir poco. Una vez graduada me enviaron junto a mis compañeros  a un residencial en el pueblo de Cataño recién ocupado por la Policía. Allí estuve destacada por 5 años, patrullando, vigilando, cuidando, atendiendo e investigando querellas. Luego tuve la oportunidad de trabajar a una agencia federal, como Agente de Fuerza de Tarea en el Departamento Antidrogas, (en ingles Task Force Agent for Drug Enforcement Administration por sus siglas en ingles DEA). Allí trabaje por 3 años, donde aprendí mucho. En la DEA pertenecí a un grupo de confiscaciones e  investigaciones financieras. Les menciono que allí aprendí y me desarrolle como agente investigadora. Por burocracias de la agencia, decidí cambiar de departamento y fue cuando comencé a trabajar para el Negociado de Vehículos Hurtados en Bayamón. Me dediqué a investigar el hurto de vehículos y todo lo relacionado. En ese departamento trabajé hasta el 2010 cuando decidí renunciar y empezar a trabajar en algo diferente que no fuera la Policía.


Mi graduación en la Academia de la Policia en Gurabo, Puerto Rico. Clase 199 Bachillerato. 

Fueron 13 años de aprendizaje, conocer gente buena y mala, trabajo arduo, poco descanso, etc. Comencé siendo una chica muy confiada y termine convirtiéndome en un mujer desconfiada, de eso dependía mi vida. Te obligas a trabajar el doble de fuerte y demostrar de que eres capaz de hacer el trabajo igual o mejor que cualquiera. El ganarse el respeto y admiración en una agencia dominada por hombres es toda una hazaña. Trabajar en equipo, respetarse y apoyarse fueron claves para poder llevar a cabo este tipo de trabajo.  Muchas veces fui la única mujer en el turno y siempre hubo respeto a mi persona. Aunque no todo fue de color de rosa, guardo muchos recuerdos gratos de mis compañeros. A veces fantaseo con volver a guiar una patrulla e ir a arrestar a alguien. O tener algún caso que investigar e ir al tribunal a someter. Realmente disfrutaba mi trabajo mientras lo ejercí.


En las antiguas oficinas centrales de la DEA en Puerto Rico, con mis compañeros.
Luego de una redada, la cual fue un éxito, sacando algunas fotos de recuerdo. No se acostumbra por cuestiones de seguridad, pero este fue un operativo muy exitoso y teníamos que celebrar. 

Durante todos esos años, me guiaban la vocación, el compromiso y la satisfacción de servir. Adore ser policía, por todo lo que aprendí y viví. No le tengo miedo a nada (o casi nada), ni a nadie. Fueron muchas vivencias que me marcaron como ser humano. Mucha gente cree que una mujer policía no se puede defender o que necesita de sus compañeros para salir de situaciones. Les confieso que hasta los hombres policías necesitan de sus compañeros para sobrevivir, por que es un trabajo en equipo. Trabajar en equipo ha sido una de las mejores lecciones aprendidas. La percepción de la mayoría de las personas sobre la mujer policía es que para ejercer este trabajo debes de ser "poco femenina" "marimacha"y otras adjetivos. Nada de esto determina el éxito de tu trabajo en cualquier división o lugar que trabajes. Tuve el placer de trabajar con mujeres excepcionales, que sacrifican su familia y hogar para servir a este pueblo. 



Yo nunca renuncie a ser yo y mi esencia. Trabajé y aprendí mucho, fue lo mejor que me llevé de esta agencia. Hoy soy una civil, ex agente y veterana de la Policía de Puerto Rico. Que sigo haciendo el bien y ayudando a quien me necesita sin vestir un uniforme. Me convencí de que puedo lograr cualquier cosa que me proponga, con una buena actitud y sacrificio. Todas las experiencias vividas serán recordadas con mucho cariño y gratitud. 

Gracias por leerme y apoyarme, besitos,



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